¿Qué es un editor?



     ¡Hola a todos! Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí una entrada para la sección Mundo editorial así que he pensado ponerle remedio mientras veo El señor de los anillos: Las dos torres. En concreto, me gustaría escribir hoy sobre una figura fundamental en este sector pero que a veces no tenemos del todo claro cuál es su papel: el editor.


     Vamos a recurrir en primer lugar a la definición que nos ofrece la Real Academia de la Lengua Española:

(Del lat. edĭtor, -ōris).
1. adj. Que edita.
2. adj. Inform. Dicho de un programa: Que permite redactar, corregir, archivar, etc., textos registrados en ficheros de símbolos. U. t. c. s. m.
3. m. y f. Persona que publica por medio de la imprenta u otro procedimiento una obra, ajena por lo regular, un periódico, un disco, etc., multiplicando los ejemplares.
4. m. y f. Persona que edita o adapta un texto.
~ responsable.
1. m. y f. Persona que, con arreglo a las leyes, firmaba todos los números de los periódicos políticos y respondía de su contenido, aunque estuvieran redactados por otros.
2. m. y f. coloq. Persona que se da o pasa por autor de lo que otro u otros hacen.

     En esta ocasión parece que son la tercera y cuarta definición las que describen mejor la concepción que todos podemos tener del editor. Antes de continuar, me gustaría aclarar que las funciones de los editores suelen ser similares, aunque pueden variar en función de la editorial (no es lo mismo serlo en una pequeña editorial independiente que ser editor jefe de un gran grupo).

     Voy a centrarme exclusivamente en el editor literario, pues también existen editores en el campo del periodismo, el mundo multimedia, programas informáticos, etc. 



¿Cuál ha sido el papel del editor tradicionalmente?

     El editor ha sido tradicionalmente el puente que existe entre el escritor y su obra y el lector. Cuando un autor decidía publicar su manuscrito lo enviaba a una editorial o sello editorial, con la esperanza de conseguir un contrato que permitiera la publicación. El editor leía ese manuscrito y tras analizarlo y valorarlo (por ejemplo comprobando cómo funciona en el mercado dicho género, si tendría aceptación, etc.) podría declinar el proyecto o llevarlo a cabo.

     De forma muy esquemática y simple, esta sería la función principal que han desarrollado los editores.  
Para ayudarnos a comprender mejor las fases que puede vivir una obra literaria y en cuales de ella aparece el papel del editor voy a utilizar la clasificación que la autora del blog Editar en voz alta (el cual os recomiendo que visitéis) realizó en 2010:

         La participación del editor en los tres estadios


·              El primer concepto del que nos habla la autora es el manuscrito. Definimos como tal al primer resultado que obtiene el autor tras finalizar, en mayor o menor medida, su escrito. Generalmente en este proceso solo participa el autor.

·         El segundo concepto que propone es el de obra. Es una evolución del manuscrito ya terminado, listo para ser leído por el lector (en cuestión de texto). En esta fase el autor y el editor comenzarían a trabajar juntos, el editor aconsejaría qué partes podrían mejorar con una modificación, si necesitara una reducción o ampliación de capítulos, se revisarían las faltas de ortografía y la corrección de estilo definitivos, ayudaría a mejorar la construcción de la historia y la definición de los personajes en caso necesario, etc. Si bien es cierto que el editor puede realizar estas tareas, es posible también dejarla en manos de otros profesionales (como correctores) o incluso de familiares y amigos.

·              El último estadio sería el proyecto editorial, donde el papel del editor cobra su importancia y protagonismo. En esta fase la obra tiene como objetivo multiplicarse y llegar al mayor número de lectores posibles. Para ello el editor debe coordinar el trabajo de muchas personas y sectores que formarán parte del proceso: la maquetación e impresión, la creación e ilustración de portadas y contraportadas, la distribución, la negociación en algunos casos con librerías y vendedores, la promoción, presentaciones y eventos, etc. 
Se trata pues de industrializar y comercializar la creación del autor.

     Si bien es cierto que este proceso puede sufrir alteraciones en cuanto el orden (a veces una editorial quiere desarrollar un proyecto concreto y entonces contacta con uno o varios escritores) creo que esta clasificación puede ayudar mucho al propósito de entender un poco mejor la función de los editores.

¿Cuándo nos encontramos ante un buen editor?


Este apartado es completamente subjetivo pues lo que voy a presentaros es mi opinión personal en base a lo que he podido conversar con escritores, editores y profesionales diversos del sector.

Es cierto que el editor forma parte de un sector comercial, y como tal no debemos olvidar que uno de sus fines es publicar una obra que tenga un buen índice de ventas y obtener un beneficio económico, para él y para su empresa. Sin embargo, cuando nos encontramos ante un buen editor no es éste el fin último y único, sino que es un profesional que busca la calidad porque ama su profesión y la literatura. Para ello ofrecerá apoyo al escritor en todo momento, incluso cuando eso suponga estar encima de él día y noche para animarle a escribir o dejarle espacio para la reflexión. Valorará la obra como tal, no como una búsqueda del bestseller, respetando su esencia y trabajando siempre para mejorarla en base a lo que necesita. 

Algo que me llamó especialmente la atención es la importancia que le daban varios autores de renombre a que su editor esté con ellos en presentaciones de libros y eventos literarios en general, así como “aguantar”  y apoyarles en determinados momentos de frustración y desánimo que no pueden evitar vivir en ocasiones.  

Es importante también que el editor vele por los derechos de autor de su escritor y los defienda, así como aconsejar en el campo del negocio y mercado, como puede ser la venta de los derechos a determinados proyectos.

Otro factor importante es la apuesta por los nuevos autores, saber apreciar el talento y dar una oportunidad a escritores nóveles es algo de vital importancia para enriquecer el mundo literario. A veces estas apuestas siempre son traducciones de obras populares que han tenido un gran éxito en países como Estados Unidos o la reedición de grandes clásicos (que siempre suponen un éxito parcial garantizado). 

Actualmente existe una crisis existencial en el sector, dado que las nuevas tecnologías han irrumpido con fuerza en el campo obligando a los editores a encontrar su lugar frente a procesos como la autoedición o la autopublicación. No son pocas las voces que se han alzado en contra y a favor de las funciones desempeñadas por estos profesionales, aunque a este debate ya me referiré otro día.

3 comentarios:

  1. Hola!
    Muy buen tema el que has desarrollado, es verdad que a veces tenemos una idea pero ahora se han despejado algunas dudas que tenia en cuanto a los editores aunque el mundo editorial siempre nos sorprende de una u otra forma.
    Genial sección, Un beso ^^

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! La verdad es que hace un tiempo me gustaba mucho la figura del editor pero no tenía muy claro cuál era su papel en el mundillo. Me alegra que te haya parecido interesante, un beso ^^

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  2. Me ha gustado mucho la información, la verdad es que desconocía la mayor parte de cosas. También pienso que a veces nos hacemos ideas preconcebidas y que debemos informarnos mejor. Gracias!! Que pases una feliz semana xD

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